EL MURO QUE QUEDABA POR DERRIBAR

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Mucho se está escribiendo sobre el cambio de la ficción nacional en este curso 2014-15. Los estrenos de “El Ministerio del tiempo”, “Bajo sospecha”, “Allí abajo” o “Vis a Vis” y la consolidación de “El Príncipe”, “Velvet” o “Sin identidad”, por citar algunos ejemplos, han dejado claro que hay una nueva tendencia en nuestra series, en la forma de escribirlas, rodarlas y producirlas; y lo que es más importante, en los gustos del público, que sigue todos estos productos de forma masiva.

Esta noche vamos a poder ver cómo se clava otra pica hasta hace poco impensable: el estreno de “Refugiados” supone la primera coproducción española con una cadena de referencia internacional como es la BBC. Que el todopoderoso mercado inglés que produce joyas como “Sherlock”, “Dowton Abbey”, “Dr. Who”, “Luther”, “IT Crowd” o “Broadchurch” se fije en la industria española y confíe en ella para ir de la mano en un proyecto habla muy claramente del potencial de nuestra ficción televisiva.

De entre todos los paradigmas sagrados que se han echado por tierra en los últimos años, todavía queda uno en pie. Un sólido pilar sobre el que descansan nuestra cadenas, que responde a las peculiaridades del mercado español y sus horarios imposibles en prime time, que se cimenta en la cantidad de cortes publicitarios por producto y el los trucos para optimizar las poco fiables cifras del share con malabarismos al filo de la medianoche. Los guionistas y productores han ido derrumbando las multitramas, los target familiares, las tensiones sexuales no resueltas, los abuelos y niños, el tono dramedia, la deslocalización geográfica y todos los demás topicazos que a muchos devoradores de ficción extranjera le provocaban urticaria y alergia a las series españolas. Pero los 70 minutos no. Los 70 minutos aguantaban; tan innegociables (a pesar de ser la demanda más habitual de los creadores) como la silicona y los esteroides en el plató de “Mujeres, Hombres y viceversa”.

Hasta esta noche.

Porque si algún mérito fundamental hay que atribuirle a “Refugiados” desde ya (seguro que serán muchos más, conste que no he visto aun los 2 primeros capítulos y la prensa especializada si) es el de conseguir al fin la duración estándar de casi cualquier ficción dramática en EEUU y Europa. A buen seguro los 50 minutos de los guiones de cada uno de sus 8 capítulos estarán pensados y medidos con una libertad de movimientos nunca vista en nuestra tele; sin necesidad de meter personajes y tramas de más, sin dialogar en exceso, poniendo pausa allá donde se requiere y narrando visualmente; sin miedo a que el número de página en que aparece la palabra “FIN” lo dictamine la hoja de Excel de algún programador y no la naturaleza de la historia.

Y no sólo eso, la misma producción respirará aliviada: el trabajo de actores, directores y técnicos debe crecer enormemente en una serie de 50 minutos. La nuestra es una industria televisiva acostumbrada a trabajar a ritmo frenético, casi desquiciante, sacando adelante capítulos que duran poco menos que una película corta en la cuarta parte de tiempo de rodaje y postproducción. Un plan de trabajo que elimina casi un tercio del metraje seguramente caiga como maná del cielo para todos estos grandes profesionales que hacen realidad la serie.

Si “Refugiados” funciona puede sentarse un precedente interesantísimo en cuanto a la duración de los capítulos. Y hoy en día, que funcione no se limita a el dato de audiencia de mañana. “El Ministerio del Tiempo” ya ha demostrado que hay otros parámetros tan o más importantes a tener en cuenta a la hora de hablar de éxito (visionados on demand, fenómeno fan, aporte de prestigio a la cadena, etc.) y que en el caso de la serie de Bambú para la Sexta se amplía con las perspectivas internacionales del producto. Puede que “Refugiados” aquí no lo pete, pero si se vende por medio mundo y consigue además sumar prestigio ¿Alguien duda de que en Atresmedia vayan a estar contentos con la apuesta realizada?

Que nuestras series se exportan es ya una realidad, pero que nuestras series se produzcan pensando en el mercado internacional no, y hoy vamos a asistir al primer intento.

En el apartado del “debe” queda que los directivos de Atresmedia se atrevan a no programas los capítulos de 2 en 2 (como sucederá hoy), a no quemar la serie demasiado rápido ni seguir obligando al público a aguantar una emisión demasiado extensa y que acaba a horas intempestivas para muchos pobres espectadores. Lo más difícil lo han hecho bien, esperemos que sepan ponerle la guinda.

La segmentación de públicos ha llegado para quedarse, los productos destinados a targets nicho demuestran una rentabilidad tan o más alta que los generalistas. La puerta de La Sexta se ha abierto y la de Cuatro no tardará en hacerlo… esta noche los refugiados del futuro llegarán al mundo ficticio creado por Ramón Campos, Gema R. Neira, Cristóbal Garrido y Adolfo Valor; pero no son los primeros, desde hace ya unos meses miles de refugiados llegan a nuestra televisión procedentes de HBO, de AMC, de Netflix y de ITV… son los televidentes perdidos, que vuelven a casa convencidos por la calidad de nuestras series.

Bienvenidos seáis todos.

Hasta que nos leamos.

El tiempo les dio la razón

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El sueño va sobre el tiempo, flotando como un velero” escribía Lorca y gritaba Camarón. Anoche zarpó otra nave del tiempo, la penúltima, construida ésta por los hermanos Olivares, Anaïs Schaaf, José Ramón Fernández y Paco López Barrio. Capitaneada por el propio Javier Olivares al timón.

Hemos pasado una semana entera leyendo a toda la crítica nacional rendida ante la serie (se hizo un pase previo en Madrid hace días) y esto es raro, por la unanimidad y por lo favorable de los comentarios; en esta semana también hemos podido comprobar cómo TVE anunciaba a bombo y platillo el estreno, lo protegía cambiándolo de día de emisión para evitar a un rival fuerte y le daba al mejor telonero posible en la televisión de este país (un partido de Champions)… por todos lados daba la impresión de que algo estaba cambiando, de que este “Ministerio del tiempo” era algo diferente. Por desgracia, tan altas alabanzas generan también altas expectativas y anoche daba la impresión de jugarse mucho en el primer envite.

La audiencia, sin ser la mejor, fue buena. Hoy en día pocos productos congregan a casi 3 millones de espectadores para el pase de estreno (súmenle los visionados on line a partir de hoy…) y éste lo hizo. Quizás muchos, sus responsables entre ellos, esperasen un poco más (algo lógico a tenor de la calidad de lo visto ayer y de la ilusión con que se estaba recibiendo el producto en los círculos especializados) pero no olvidemos que tratamos con una serie de ciencia ficción, un género minoritario, y que rompe muchos de los esquemas narrativos a los que está acostumbrado el espectador medio patrio. La calidad suele restar público, eso pasa aquí y en todo el mundo; la audiencia de un mentalista multiplica en 5 a la de un breaking bad, por poner un ejemplo… El resultado, en definitiva, fue a mi entender fantástico para ser el producto que es.

Digerido ya el trago del share, podemos hablar de lo interesante: de la serie. Una ficción que muchos han etiquetado rápidamente como un Dr. Who a la española (etiqueta que no gusta a sus creadores) y que a mi me parece mucho más acertado comparar, si es que hay que elegir una ficción inglesa con viajes en el tiempo, con Terry Gilliam y sus enanos ladronzuelos. Pero lo cierto es que “El Ministerio del tiempo” tiene, como todas las grandes series, entidad propia. El concepto es tan innovador, tan simple y llanamente chulo que la sitúa por encima de la media desde su primera secuencia.

Hay mucho que analizar y poco tiempo (¡siempre el tiempo!) para ello. En rápidos titulares decir que el diseño de producción, arte y vestuario resultan muy acertados. Que las interpretaciones de los protagonistas son todas creíbles, cercanas y prometedoras. Fresneda brilla con un personaje muy agradecido y Garrido atrapa con la luz de su inquieta mirada, Sancho baja del trono de Fernando el Católico para construir un convincente hombre de a pie y los secundarios disfrutan de sus personajes-caramelo y hacen disfrutar al espectador con ellos.

De lo que mas me atañe: el guión, el ambiente, el tono y las tramas hablaré más pausadamente: ¡Como se agradece una serie cuyo creador ejerce de productor ejecutivo! Nadie mejor que Olivares sabe qué necesita la serie y eso se refleja en pantalla. Como hace ya tiempo que hicieron los grandes creadores estadounidenses, Olivares renuncia a los corsés de la multitrama para escribir un capítulo orgánico, con una sola historia central salpicada de algún pequeño desarrollo de personajes. El resultado se nota: nada distrae, nada sobra, cada escena es consecuencia de la anterior y causa de la siguiente… Esto, cuando nos dejan, no es tan complicado de hacer.

El espinoso reto de reflejar varias épocas históricas a la vez se supera con nota; no sólo los siglos tienen un aspecto particular y diferenciado unos de otros (el Siglo de Oro es oscuro y dominado por el marrón, el XIX mas luminoso aunque la gente vista de negro, el XVIII tiene la paleta cromática de un cuadro de Goya, etc.) si no que cada personaje es el reflejo del sentimiento de nación existente en ese momento dado de la Historia. Donde Fresneda representa el orgullo patrio y la seguridad en si mismo que da saberse el amo del mundo, Aura Garrido es, como su época, el deseo de dejar atrás lo antiguo y abrazar la modernidad. Rodolfo Sancho, como la España actual, se encuentra descreído de todo y sin ningún motivo de peso para tener fe en la vida o el futuro.

El principal escollo de semejante lío de épocas se intuye en la forma de hablar. Por ahora solo el caballero de Entrerrios tiene marcada una expresividad distinta; entre los demás, si la hay, no se aprecia tanto… A ver que pasa cuando desfilen por las tramas romanos, caballeros medievales y otras faunas mas complicadas de retratar.

Las cuestiones siempre engañosas de los saltos temporales (y sus terribles consecuencias) están bien construidas o, en su defecto, bien maquilladas. A primer visionado nada chirría ni se ve mentido con calzador, y cuando algo pudiera empezar a oler un poco mal saben tirar de humor para autojustificarse (genial el running gag de Terminator). Luego, ya en la tranquilidad de la cama, uno se da cuenta de que para que los personajes vuelvan a dormir cada noche a su tiempo debería existir una puerta para cada día de la Historia, o que es mucha casualidad que los malos descubran un portal que vaya a dar justamente a la posada en la que se aloja “El Empecinado”… Pero son McGuffins que todos usamos y que se perdonan tanto o más que a otras ficciones de viajeros temporales.

Lo mejor, en mi opinión, de la serie es la innegable sensación que deja de tratarse de un producto 100% español. La historia, los personajes, sus reacciones y forma de encarar este peculiar trabajo son nuestros, muy nuestros. Ya no solo los chistes sobre recortes de sueldo sino la actitud misma ante la vida de los personajes son las de un español y no colarían con un sueco, un canadiense ni un italiano. Los autores se permiten, incluso, el lujo de refrendarlo a viva voz en un par de ocasiones (impagable ese: “¿El plan? Somos españoles… improvisemos”). Al terminar el capítulo de anoche, me quedé con la misma sensación que debe tener un británico ante su “Sherlock” o “Dowton Abbey”, con el mismo cuerpo que un norteamericano que acaba de ver “The Sopranos”: que había presenciado un producto con denominación de origen, algo intrínsecamente mío. Eso, hablando de una serie de high concept con este nivel es para sentirse francamente orgullosos.

“El Ministerio del tiempo” es la consecuencia lógica de la trayectoria de Javier Olivares. Un historiador metido a guionista que acaba haciendo divulgación histórica a base de entretenidos productos de ficción. Las cosas, cuando salen del corazón, de las tripas o de ambas, suelen ser auténticas y “El Ministerio…” lo es.

Por desgracia, también es otra cosa: “El Ministerio del Tiempo” supone el testamento de Pablo Olivares. Un hombre talentoso que nos dejó demasiado pronto y, a juzgar por lo visto ayer, en la cumbre de su carrera. Como todo testamento, tiene un punto triste; pero en este caso lo que Pablo nos lega es todo un regalo: la muestra de que la ficción televisiva española puede brillar con la misma intensidad que la de cualquier otro país, que por fin ha alcanzado el punto de madurez suficiente como para tomarse en serio a sí misma y a su público y ofrecer series bien equilibradas entre el producto de entretenimiento y la obra de arte.

¡Y llega justo a tiempo!

 

Hasta que nos leamos.

 

Otra marca de cerveza que se lanza al Branded Content: el caso de Alhambra

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Desde hace algún tiempo las marcas de bebidas alcohólicas parecen ser uno de los sectores más abiertos a probar cosas distintas en el campo de la publicidad; bien sea por sus limitaciones legales para anunciarse, bien porque realmente han entendido los nuevos derroteros de la comunicación corporativa y los gustos e intereses de sus usuarios. El caso es que dentro de este mercado se suele apostar por campañas de branded content, y además con bastante acierto casi siempre. El mundo de la cerveza es la punta de lanza del sector, con casos de éxito que ahora repasamos brevemente.

Quizá la acción más reconocible sea la iniciativa “Ciudadanos de un lugar llamado mundo” de San Miguel. Un transmedia storytelling que se desarrolla como varios contenidos propios en torno a la música (a saber: un programa de radio, otro de TV, una revista y una gira exclusiva). Dentro de la misma marca, la línea sin alcohol acaba de presentar ciudadano 0,0: un blog con artículos y videos sobre hábitos de vida sana y mundo eco. Y sin salirnos de este gigante empresarial, la marca Mixta, la shandy de Mahou, hace tiempo que refuerza su carácter irreverente y transgresor con la webserie de animación “La peñita guapa” a cargo de Joaquín Reyes.

Otras compañías cerveceras que han apostado o apuestan por el branded content son Buckler (en su línea 0,0 con el aclamado corto de Paco León “La vuelta a la tortilla”) o la marca artesanal Brabante (con otro corto, “Carlota”, éste a cargo de Nacho Vigalondo). En ambos casos temáticas y directores muy acertados para sus targets y territorios de marca.

Pero el caso que nos atañe hoy es el de cerveza Alhambra, en concreto el de su producto estrella Alhambra reserva 1925. Esta cerveza Premium fue una de las pioneras, si no la primera, de este tipo en España; un producto muy reconocido y consumido en Andalucía desde hace años (Alhambra es una empresa original de Granada) y cada vez más en el resto de España. Sirva para ilustrar el éxito de esta cerveza el hecho de que muchas de sus marcas competidoras han terminado sacando productos similares (más cuerpo, más tueste y más graduación) y casi todos incluyen en su nombre los términos “reserva” o “1900 algo”.

Ahora, en su deseo de seguir siendo pioneros, Alhambra 1925 está apostando por contenidos propios y exclusivos para relacionarse con sus usuarios y entablar relación con ellos. En concreto han decidido trabajar un par de líneas diferenciadas: la música y el arte tradicional.

Cartel de la programación del Club en la sala Clamores.

Cartel de la programación del Club en la sala Clamores.

El contenido musical es el que, a mi juicio, más se ciñe a los que debe ser un storytelling de marca. Han puesto en marcha el “Club Reserva 1925”, consistente en una gira de conciertos propios por salas de toda Andalucía, mezclando artistas consagrados y emergentes pero siempre dentro de una misma línea de estilo. Además, el club cuenta con una sede fija para conciertos en Madrid, la mítica sala Clamores. La elección de la música como forma de comunicación no es aleatoria en el caso de Alhambra, muy al contrario está grabada en su ADN y en el de su ciudad de origen. Granada es desde hace más de 30 años una ciudad rockera y musical, cuna de grandes grupos (091, Lagartija Nick, Los Planetas, Lori Meyers, etc.) y baluarte y bastión del Pop rock en Andalucía. Una ciudad estudiantil que ha vivido a golpe de conciertos y con una Alhambra en la mano de cada uno de los asistentes a éstos. Un camino lógico y natural, por tanto, desde el que crear una conversación fan-marca, desde el que ofrecerles contenido memorable que les lleve a fortalecer su relación.

La vía del arte tradicional camina, a mi parecer, a medio camino entre los contenidos y la mera acción promocional; bajo el epígrafe de “Arte por descubrir” engloba varias acciones distintas:

La primera es “Arte clandestino” una serie de fiestas sorpresa anunciadas con muy poca antelación y a las que es necesario apuntarse para poder entrar. Estos eventos se celebran por toda la geografía nacional con un elemento común: dar la oportunidad a los asistentes de descubrir enclaves arquitectónicos/artísticos que de normal no pueden visitarse; Palacios, conventos, rascacielos, etc. abren sus puertas por una noche para recibir a los pocos afortunados. La música vuelve a estar presente con actuaciones en directo. En definitiva, experiencias exclusivas que dejan muy buen sabor de boca.

Uno de los avisos sobre las fiestas clandestinas del Club.

Uno de los avisos sobre las fiestas clandestinas del Club.

La segunda acción son los embajadores Alhambra. Dos maestros artesanos: una luthier de sexta generación y un soplador de vidrios que ha realizado una serie exclusiva de botellas para la marca. En ambos casos se llevaron a cabo encuentros con la prensa y con blogueros para difundir el trabajo tradicional de estos profesionales. Es de esperar que poco a poco nos vayan descubriendo a mas embajadores como ellos.

Como he dicho, la una si me parece un contenido relevante y la otra más una acción promocional.

Sobre estos pilares se asienta la nueva comunicación de Alhambra. Si os habéis fijado hay algo más que llamativo en estas acciones teniendo en cuenta los tiempos en los que estamos: la marca ha primado los eventos en el mundo real (conciertos y fiestas) a los contenidos online o en medios de comunicación tradicional. Un recordatorio de que no siempre tenemos que obsesionarnos en crear contenidos de marca en el entorno web, social media, TV, etc.

Eventos presenciales muy cuidados en forma y fondo.

Eventos presenciales muy cuidados en forma y fondo.

No he tenido la oportunidad aun de acudir a ninguno de estos eventos, no sé que tal resultan, pero si quiero ponerle una pega a la forma de comunicar de Alhambra. En su web dedican varios apartados a informar y dar a conocer todas estas acciones, con muchos videos de resumen de los eventos, opiniones de los asistentes, etc. y en casi todos se peca de narcisismo: la presencia de botellines y gente consumiendo es demasiado forzada, impostada en ocasiones; lo mismo ocurre con las personas que dan su opinión, parece que estén leyendo un guión o siguiendo indicaciones del reportero (y no me extrañaría nada que así fuera) para adular y adular a Alhambra… esto me parece un error, porque habiendo logrado ya lo más difícil (apostar por el branded content y ejecutarlo bien) es un paso atrás promocionarlo con videos excesivamente corporativos que pueden provocar rechazo en el que se acerca por vez primera a su web.

En cualquier caso, enhorabuena a la marca por iniciarse en este camino y por hacerlo de forma coherente con sus valores y territorios de comunicación. Esperamos que dure y que, poco a poco, sigan cundiendo los ejemplos.

 

Hasta que nos leamos!

La mala situación de las comedias de situación

Sitcoms

 

Que vivimos una época dorada en la ficción televisiva es de sobra conocido; todos andamos locos con las series y las cadenas españolas producen una oferta más rica y variada que nunca, a la vez que compran los grandes éxitos del panorama USA e, incluso, de otros mercados emergentes como el Británico o el escandinavo.

Con una extraña excepción: Las sitcoms. Prácticamente ninguna de las grandes comedias de renombre que han triunfado últimamente entre el público estadounidense (y por ende, de medio mundo) llega a nuestras pantallas; y las que si, lo hacen siempre en canales TDT minoritarios en lugar de en las cadenas principales.

Sorprende este hecho por el mencionado furor general por consumir series y porque el mercado español ha sido un tradicional consumidor de comedias de situación, productos que han dado muchas alegrías a las televisiones que las programaban.

Mi propia infancia y adolescencia (como la de muchos de los que estamos en los 30 y 40) no se entendería sin las comedias de situación americanas. Cierto es que en los 80-90 abundó el subgénero adolescente de las mismas, con títulos imprescindibles como “Salvados por la campana”, “Blossom” o “Yo y el mundo” del que fuimos público objetivo, y que hoy día parece relegada a la producción propia de Disney para su canal de TV (con su factoría de actores/cantantes que tan buenos frutos ha dado). Pero no podemos olvidar que además de éstas, había en la oferta televisiva española un buen numero de comedias familiares que se emitían con éxito , ocupando muchas veces horarios muy competitivos y de gran importancia para anunciantes.

Así, todos recordaremos que el acces del informativo de las 3 fue durante años ocupado por series como “El príncipe de Bel Air” o “Cosas de casa” que garantizaban a los Prats, Piqueras y compañía un buen número de espectadores antes de comenzar sus noticias. Y eso a pesar de que mucho tiempo ofrecieron solamente reposiciones y más reposiciones… y el público aguantaba ahí (fenómeno que se sigue repitiendo con “Los Simpson”, única sit com que se emite en una gran cadena actualmente). También otras franjas, como la tarde y el acces prime time ofrecían series como “Apartamento para tres” en Telecinco (la gran predecesora de los equívocos tontos de “Los Serrano”), “Matrimonio con hijos” o “Frasier” en la 2, “Friends” y “Seinfeld” en el antiguo Canal + en abierto (si, jovencitos, antes de Cuatro existía un Canal + que a ratos emitía codificado y a ratos en abierto…muy grande aquello), por citar sólo unas pocas. Y no sólo eso, sino que había momentos del día reservados exclusivamente para las comedias de 25 minutos. La sobremesa, por ejemplo, era el momento para disfrutar de “Primos lejanos”, “Padres forzosos” o “Búscate la vida”. Resulta curioso que hace un par de años, cuando Antena 3 no lograba dar con la tecla para sus sobremesas no recurriese a esta formula que tan buen resultado había dado una década atrás.

 

Ésta misma cara bobos se nos quedaba a todos viendo sitcoms en las TV generalistas.

Ésta misma cara bobos se nos quedaba a todos viendo sitcoms en las TV generalistas.

 

Pero es que hoy día las sit coms parecen el elemento maldito de nuestra programación. Mientras que se emite sin ningún tipo de requisitos previo cualquier procedural, por flojo que sea, y se apuesta sin dudar por melodramas británicos y high concepts yanquis, a nadie se le ocurre ofrecer una comedia de situación de éxito a sus espectadores. Durante los últimos años nos hemos chupado CSI´s, Mentalistas, Bones, Mentes criminales, Numbers, Castles, Navys, Sin Rastros, Losts, Juegos de Tronos, Donwton Abbeys, Sherlocks, Cúpulas, Arrows, etc. sin miramiento y casi con ansiedad, pero a la vez nos hemos quedado con las ganas de disfrutar de “30 Rock”, “Girls”, “Extras”, “The IT Crowd”, “Weeds”, “Arrested Development”, “Parks & Recreations”, “Veep”, “Episodes”, “Louie”, y otras muchas que o me dejo en el tintero o ni siquiera conozco porque no me han dado la oportunidad.

Las únicas que parecen salvarse de la quema son las dos sitcoms más premiadas de la actualidad: “Modern family” y “The Big Bang theory” aunque ni siquiera éstas, con todos sus Emmys bajo el brazo, logran abrirse camino hasta una cadena mayoritaria y deben conformarse con salir por Neox, el canal que se ha convertido en el ultimo refugio de la comedia de situación (ya que, además de éstas, emiten “2 hombres y medio”, “Como conocí a vuestra madre”, “2 chicas sin blanca” y alguna que otra más de animación adulta). Hace bien poco La Sexta era capaz de programas una comedia de menor categoría como “Me llamo Earl”, pero a día de hoy parece imposible… De hecho para encontrar el resto de las mencionadas arriba hay que recurrir a la oferta de televisión de pago (y están poquitas…); es eso o la ilegalidad.

Precisamente el tema de la piratería podría ser uno de los argumentos de nuestros operadores para no gastar dinero en sitcoms, pero queda totalmente invalidado al ver que si invierten en series dramáticas; máxime teniendo en cuenta que una comedia atemporal, sin continuidad ni profundidad en la evolución de personajes resiste mucho mejor la necesidad de ver el nuevo episodio nada más salir que un drama. Es más lógico esperar meses para ver lo nuevo de Sheldon y cia. que para saber qué pasará con Rick Grimes y el resto de supervivientes al holocausto zombie…

También podría argumentarse que las actuales sitcoms poco o nada tienen que ver con las de 15 años atrás; ahora son más arriesgadas, profundas y extremas, narrativamente hablando; huyen del público familiar para buscar nichos de seguidores fieles y quizá eso podría espantar a muchos telespectadores… pero una vez más chocamos con el argumento anterior: si la gente es capaz de empatizar con un tipejo como Fran Underwood no creo yo que le cueste hacerlo con la divertida vicepresidenta Selina Meyer; si logran seguir la enrevesada trama de parentescos de los reinos de Poniente no creo yo que vayan a agobiarse con las peripecias de los frikis del departamento de informática de una gran compañía inglesa.

La vida da segundas oportunidades... y Ed O´Neil la merecía aunque lea el mismo diario 20 años después

La vida da segundas oportunidades… y Ed O´Neil la merecía aunque lea el mismo diario 20 años después

 

Otro de los motivos que se me ocurren para explicar esta carencia de comedias en nuestra TV es que el formato sea de poco atractivo para el público más joven y haya quedado obsoleto, pero sinceramente me parece inverosímil. Los niños y adolescentes están hartos de consumir series infantiles de duración muy parecida a la de las sitcoms; el formato, por tanto, les resulta cercano. Yéndonos al extremo de la generación Youtube, acostumbrada a consumir video on line de poca duración y diferentes características si podemos encontrar cierta lógica de rechazo… pero habría que manejar datos concretos para comprobar si éste se produce también con series dramáticas de mayor duración; a bote pronto resultaría raro que estos chicos, acostumbrados a videos muy cortos, consumieran los 50 minutos de aventuras de Walter White como traficante de Meta y no los 25 de Nancy Botwin como traficante de hierba.

Muchas dudas en el aire: ¿Son los programadores españoles lelos? ¿Acaso en tiempos de crisis la gente no tiene ganas de reír?, ¿El entorno digital y las redes sociales ya nos proporcionan todo el contenido audiovisual de humor que necesitamos?, ¿Son los programadores españoles lelos?, ¿Dejamos la ficción televisiva para historias más profundas y ambiciosas?, ¿Las cadenas huyen de productos cortos porque permiten una sola pausa publicitaria?, ¿Son los programadores españoles lelos?

Creo algunas de las claves del asunto están en este último párrafo, así que estaré encantado de que lo sigáis resolviendo conmigo en los comentarios… y si el tema da para mucho, pues habrá segunda parte.

 

Hasta que nos leamos.

Un año de series Non Stop

montaje series 2014

 

Llegamos a finales de junio y se cierra otro año televisivo más; digo año porque en este mundillo las temporadas y ciclos no van tanto con el calendario como con el curso escolar. Las cadenas arrancan programaciones en septiembre y van ofreciendo oleadas de series de estreno y nuevas temporadas de capítulos en sucesivas tandas (que serían algo así como los trimestres del cole) hasta llegar a junio. Luego, se entra en un teórico barbecho estival hasta que en septiembre todo vuelve a empezar.

Desde siempre se ha tendido a pensar que durante el verano desciende el consumo de TV y ello se aprovecha para dar vacaciones a los presentadores y artistas principales del canal, para testar nuevos formatos y talentos emergentes o para hacer pasar por chapa y pintura a espacios que no han acabado de funcionar del todo bien.

Sin embargo, y por ahí van los tiros de este post, yo creo que los espectadores queremos cada vez más contenidos de ficción anyytime, anywhere y anyhow y los éxitos ya no se producen en los ciclos marcadas a priori por los programadores sino que se dan según la calidad del producto, el trabajo de promoción y el veredicto social de la audiencia. Por eso las cadenas comienzan a cambiar sus estrategias de lanzamientos para ofrecer una red de ficción que abarque todo el año.

Llegados a este punto, hagamos un repaso a lo que ha sido el curso televisivo en cuanto a la ficción nacional e internacional ofrecida por nuestras cadenas:

La cosa comienza en septiembre de 2013, momento álgido en el que las cadenas suelen ofrecer un par de estrenos y el retorno de alguno de sus buques insignia para garantizar así unas cuantas noches de dominio del prime time. En este sentido La 1 fue la que más tiró de clásicos debido a su escasa inversión en nuevas producciones; el ente público saca a competir a dos de sus mejores productos: “Isabel” y “Águila Roja”, ambas garantías de cifras altas y que no defraudaron con su rendimiento. Antena 3, por su parte, comienza el mes estirando las series USA que tan buen resultado le estaban dando en verano y testándolas contra rivales de mayor entidad; tanto “La cúpula” como “Arrow” fueron aciertos vacacionales y ya en septiembre la primera aguanta el tipo mejor que la segunda. Como único estreno lanza la dramedia familiar “Vive cantando” que, sin hacer mucho ruido, se convierte en la sorpresa de este arranque de temporada con unos datos por encima de lo esperado.

En el caso de Telecinco, menos comprometida con la ficción, se ofrece al espectador el regreso de “Tierra de lobos” y de “Aida”, ambas con datos en la media. Llama la atención el caso de la veterana comedia, capaz de permanecer meses en emisión alternando reposiciones y nuevas temporadas y siempre con cuotas de audiencia sobrias. Por parte de La Sexta y Cuatro lanzan una serie nueva, “Revolution”, y un clásico, “Mentes criminales”, respectivamente; corrió mucho mejor suerte la segunda.

Para finales de octubre y de manera aislada, Antena 3 realiza un movimiento novedoso para cubrir el hueco de las series USA del verano: decide lanzar a contratiempo y frente a rivales con semanas de emisión consolidada “El tiempo entre costuras”. Este ambicioso proyecto lleva tiempo en la nevera de la cadena sin que nadie se explique muy bien el porqué. Quizá el poco frecuente hecho de ser una serie de una sola temporada y con final cerrado juega en su contra pero finalmente los directivos le dan un voto de confianza y, con una promoción bestial, deciden estrenarla… ¿El resultado? Primer bombazo de la temporada y exitazo de crítica, público, premios y ventas internacionales. Ya teníamos la primera serie del año.

El único otro movimiento que se produce en el otoño es la llegada de lo nuevo de “Castle” a Cuatro. Datos acordes a la media de la cadena para una serie muy fiable. Entonces Telecinco decide al fin plantar cara al fenómeno mediático de su rival a comienzos de diciembre: lanza la temporada de estreno de una de sus comedias fuertes, “La que se avecina”. En un principio aguanta el pulso y supera a “El tiempo entre costuras” pero pronto sus datos comienzan a bajar y la cadena cambia el día de emisión para protegerla. A partir de ahí audiencias altas para la veterana de Telecinco que mejor ha rendido este año.

Mucha mano arriba, pero Antena 3 bajó los brazos con "Bienvenidos al Lolita"

Mucha mano arriba, pero Antena 3 bajó los brazos con “Bienvenidos al Lolita”

Tras la Navidad, ya en 2014, se produce el segundo aluvión de estrenos generalizado. Enero nos trae el arranque de otra apuesta de Antena 3, “Bienvenidos al Lolita”, un producto con el sello Globomedia y todos los ingredientes para prologar el éxito de “Vive cantando”. Sin embargo, aunque la serie arranca fuerte, termina convirtiéndose en uno de los fiascos del año; con final anticipado y no renovación. En Cuatro regresa “Elementary” otro procedural policiaco de los que les funcionan siempre. Por su parte TVE lanza primero la TV movie de 2 capítulos “Vicente Ferrer”, posiblemente lo mejorcito del año en la pública, y luego la temporada nueva de “Los misterios de Laura”. La comedia, que contaba con un buen número de seguidores fieles, acusa los casi dos años en la nevera y baja bastante su cuota; en el aire queda su renovación mientras, paradójicamente, en USA la Fox está a punto de lanzar su adaptación.

No contenta con los resultados, La 1 saca a finales de enero la última temporada de “Cuéntame” para ganar al menos una noche el prime time. La veterana ficción se muestra robusta y va de menos a más, terminando en pleno éxito la que afirman que ha sido una de sus mejores temporadas. En paralelo, Antena 3 aprovecha un impass de programación para programas la miniserie “El corazón del océano”, superproducción estrechita que no encandiló a nadie aunque tampoco terminó por naufragar, llegando a puerto con más pena que gloria.

Y a pesar de todos estos movimientos en enero es febrero el mes clave de la ficción en 2014, pues en él se estrenan las tres series que han venido a dar éxito y estabilidad a las grandes cadenas hasta hoy día. El comienzo del mes trae a Telecinco “El Príncipe”, una serie arriesgada por género y tema que se ha erguido, posiblemente, como la gran triunfadora de todo el curso televisivo con sus millonarias audiencias. La repercusión de esta serie ha permitido a su cadena recuperar la fe en la ficción nacional fuera de la comedia, ha reconciliado a muchos espectadores con Telecinco y ha generado un autentico fenómeno fan con el efecto Faruk como no se veía desde El Duque en “Sin tetas no hay paraíso” (y recordemos que las audiencias de este país están comandadas por el público femenino). Si “El tiempo entre costuras” fue el exitazo de la primera mitad del año, “El Príncipe” lo fue de la segunda; con la diferencia de que ésta no tenía el respaldo de un conocido bestseller detrás.

Un par de semanas después llegaban “Velvet” y “B&B”. La primera supone la producción más ambiciosa de Antena 3 para el nuevo año y una firme candidata a heredar el trono de entre costuras. Finalmente la serie ha tenido una trayectoria muy sólida, pero no se la puede considerar como un pelotazo (bien por su perfil excesivamente femenino, bien porque salía perdiendo semana a semana en su comparativa con “El príncipe”). En el caso de la ficción de Telecinco, también es una apuesta firme por una dramedia profesional con un elenco de lujo, muy en la línea de la clásica “Periodistas”. Al echarla a competir contra “Velvet” salió escaldada, pero los programadores han sabido reubicar “B&B” con acierto y la serie fue creciendo semana a semana hasta consolidarse como otros de los tan necesitados aciertos en ficción de Telecinco (sin duda el efecto Dani Rovira de “8 apellidos vascos” hizo despegar su trayectoria).

2 malagueños en alza. Dani Rovira se ha consagrado en 2014 como actor ¡Y de éxito!

2 malagueños en alza. Dani Rovira se ha consagrado en 2014 como actor ¡Y de éxito!

Ya en marzo Antena 3 hacía otro de sus movimientos “entre temporadas” y arrancaba la nueva tanda de capítulos de “Con el culo al aire”. La comedia no ha conseguido repetir su éxito y marca una trayectoria descendente, tal vez estigmatizada como demasiado gamberra para el cada vez más familiar público de la cadena.

Entramos en un teórico periodo de calma, a la espera de los estrenos de verano y con varios buques navegando a pleno ritmo, en el que sólo destacan los estrenos a finales de abril de lo nuevo de “El Mentalista” en la Sexta (una de las producciones internacionales más fiables cara a la audiencia) y la tímida aparición de la TV movie de Antena 3 “Rescatando a Sara”, que no logró el éxito deseado.

Ya en mayo y con el hueco de “El Príncipe”, “Velvet” y “Cuéntame” por ocupar, las cadenas movieron algunas fichas: en Cuatro se apropiaron de la franquicia CSI, habitual de Telecinco, y estrenaron temporada de ésta y de “Castle” para tratar de reforzar su línea policial; como sustitución, la cadena madre de Mediaset estreno con mucho acierto “Resurrection” y supuso la última sorpresa USA en nuestras pantallas. No podemos dejar de mencionar que “Aida” echó el telón en estas fechas siendo la comedia más longeva de la Hª de nuestra televisión. Por su parte Antena 3 se lo juega todo a una carta y nada más acabar “Velvet” empalma con el estreno de “Sin identidad”, una serie ambiciosa y con planteamientos novedosos que supuso el mejor estreno del año en cualquier cadena; luego ha perdido algo de fuelle, pero está consolidando una buena cuota de audiencia y amenazando con subir en el final de esta primera temporada, aun en emisión.

Y cuando todo el pescado parecía vendido, aun quedaba género en “Chiringuito de Pepe”. El estreno de la serie de Telecinco, ya en junio, arrasó y superó incluso al de “El príncipe” unos meses antes. En las pocas emisiones que lleva, ya se ha asegurado el título de “reina del verano” y parece difícil que otra ficción logre hacerle sombra.

Esto es lo que nos ha dejado esta temporada 2013/14 de ficción televisiva. Mas allá de las batallas por la audiencia y de los gustos personales de cada cual, me quedó con una serie de conclusiones que indican en parte el cambio de paradigma en los consumos de series y en parte el buen momento que viven, también, nuestras producciones:

Éste es el año de la internalización de nuestras series.

Éste es el año de la internalización de nuestras series.

– Frente al tradicional estreno de series por oleadas o seasons, nuestras cadenas están comenzando a programar las novedades de forma continua a lo largo de todo el año; respondiendo con ello a las demandas de un público cada vez más acostumbrado a consumos on demand.

Telecinco sale del pozo. Tras unos años en los que ningún proyecto cuajaba, al fin consiguen que sus nuevas series conecten con la audiencia. Esto es no sólo importante para la cadena sino para todo el sector, que se verá dinamizado con más producciones, ingresos y empleos.

Mas riesgo y más genero. Sigue la evolución paulatina en la temática y la profundidad de contenidos de nuestras series. Si hace no mucho veíamos fracasar apuestas como “La fuga”, “Homicidios” o “Toledo”, hoy podemos presumir del éxito de policiacos como “El príncipe”, de thrillers como “Sin identidad” y de melodramas de calado como “El tiempo entre costuras” o “Velvet”. Eso si, las series familiares para todos los públicos siguen funcionando muy bien y ahí están “Vive cantando” y “B&B” para demostrarlo.

Prestigio internacional y ventas al extranjero. Un salto importantísimo en ambos aspectos, ya que este curso ha sido el de las adaptaciones en USA de “Los misterios de Laura” y “Pulseras Rojas”, el de las ventas a decenas de países de “Gran Hotel”, “Isabel” o “El tiempo entre costuras”, el de la puesta en marcha de coproducciones con la BBC y con la Fox. Un camino, el de la internacionalización, que nos puede llevar al siguiente nivel de producción en ficción.

– Productos con fecha caducidad. Otro hito importante, nuestras series ya no tienen que durar ad eternum. “El tiempo entre costuras” tiene una sola temporada, innegociable. “Isabel” no debe pasar de la tercera (por la muerte del personaje), los responsables de “Sin identidad” hablan de una lógica de dos temporadas. Esto era impensable para series con más de 4 millones de espectadores hace apenas año y medio.

Nada más. Esperemos que el año televisivo que viene sea aun mejor que éste.

 

Hasta que nos leamos!

Sísifo Producciones estrena imagen

Hoy estamos de inauguración, ya que la marca comercial que uso profesionalmente, Sísifo Producciones, tiene nueva imagen.

 

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Hasta ahora he potenciado y usado siempre más mi  propio nombre, al ser un freelance y trabajar yo solo; pero desde hace un año y medio he ido entrando cada vez más en el mundo de la producción pura y dura. En aquellos días decidí crear esta marca para poder firmar con ella algunos de los trabajos que he ideado, creado o coproducido en los últimos tiempos. De hecho tanto la webserie “La Peña. Malaguitas F.C.” como el documental web “El Camino Mozárabe de Santiago: la última aventura del Siglo XX” son hijos de Sísifo, aunque quizá no estuvieran del todo bien identificados.

¿Y por qué Sísifo?

En primer lugar, y para los que no le conozcan, presentemos al personaje aquí.

Siempre me ha gustado el mito de Sísifo, el eterno retorno, y la filosofía de los existencialistas. Elegí este nombre porque el oficio de escribir tiene mucho de Sísifo: nos pasamos el día reescribiendo. Cada vez que pones el punto y final de un guión, relato, cuento o novela, automáticamente vuelves al comienzo y emprendes de nuevo el camino para corregir errores y mejorar la obra. El escritor siempre decide cargar otra vez con su piedra ladera arriba.

También pasa lo mismo con las producciones audiovisuales. Uno se mete de lleno en un proyecto que llega a convertirse con mucho trabajo y esfuerzo en un programa, serie, documental, etc. y durante ese tiempo hace rodar gustosamente dicha roca hasta llegar a la meta. Pero una vez que el trabajo acaba se encuentra de nuevo a los pies de la montaña, sólo y con todo el camino por recorrer otra vez, en busca de un nuevo proyecto al que dar forma.

 

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Poco a poco pretendo dar más presencia a Sísifo Producciones, sin abandonar mi marca javijaureguitv, así que espero poder contaros cómo van llegando nuevos trabajos, una web propia, un canal youtube, etc. Por ahora, hemos dado un nuevo e importante paso. Podéis ver todo lo que ofrecemos desde Sísifo en el apartado correspondiente de la parte de arriba del blog. A partir de ahora estará siempre fijo ahí, pero por estar de estreno también podéis pinchar directamente aquí.

Respecto al logo en sí, ha sido elaborado por la maravillosa diseñadora gráfica Sara Ortiz en su estudio de Barcelona. Sara es tan buena que ha aparcado los trabajos de su propia web para atenderme a mí, así que hasta que ésta esté lista os enlazo a su Linkedin para que podáis ver alguno de sus antiguos trabajos y de los proyectos más recientes en esta nueva etapa profesional que está comenzando.

Su trabajo, que a mí me ha encantado, resume perfectamente el background del mito y el personaje a la vez que establece algunos guiños al mundo audiovisual. Ahora queda saber qué os parece a todos vosotros :-)

 

Hasta que nos leamos!

 

Concurso Jóvenes Creadores Atresmedia

jovenes creadores

Esta entrada va para hacer un poco de autopromo: resulta que la webserie de animación que cree y produje al año pasado “Peña Malaguitas F.C.” ha sido uno de los 40 formatos seleccionados por el grupo Atresmedia en su primer concurso de jóvenes creadores. Esto ya de por sí es un éxito ya que me consta que ha habido cientos de propuestas de mucho nivel que no han sido elegidas para participar.

Ahora se ha abierto un periodo de votaciones que durará hasta el próximo 21 de mayo. Los 10 formatos más votados pasarán a la gran final, en la que un jurado de expertos de Atresmedia elegirá a los 3 ganadores.

¿El premio? Que tu producción se emita en alguno de los canales o webs del grupo.

Os animo a todos a dar una vuelta por la web en cuestión y votar por nosotros; sólo hay que seguir estos pasos:

1. Entrar en http://www.antena3.com/jovenes-creadores/

2. Buscar “Peña Malaguitas F.C.”

3. Seleccionar las 10 estrellas. En ese momento se abre una pestaña que pide identificarse como usuario u ofrece darse de alta como nuevo usuario.

4. Si no sois usuarios de la web, hay que cumplimentar un breve formulario con datos (se tarda poco más de un minuto). No olvidéis marcar  para que no os envíen publicidad ;-) Recibiréis un mail de confirmación en vuestro correo electrónico.

5. La pestaña desaparece y volvéis a la página principal, donde ya podéis votar marcando las 10 estrellas.

IMPORTANTE. Se puede votar una vez cada día hasta la fecha de cierre, por lo que si sois unos enamorados de la serie podéis pasar por la web habitualmente y seguir dando puntos.

Ya iré informando de cómo transcurre la cosa… ¡Ah! y sobre todo:

cristian gracias 2

 

 

Hasta que nos leamos!